Avancemos con la fuerza de la mayoría. Por: Leander Pérez G.

Avancemos con la fuerza de la mayoría.
Por: Leander Pérez G. Militante del PPT

Este 29 de Julio se reunió nuevamente la Dirección Nacional del PPT, y al igual que en la reunión pasada, el único acuerdo fue escuchar. La diferencia con la reunión pasada, es que esta vez se le encargó a un grupo de 5 personas la tarea de conversar con los distintos partidos políticos y organizaciones sociales, y que esta vez hubo una clara mayoría dispuesta a construir una Alternativa Revolucionaria.

No ha sido en vano que las bases del PPT hayan comenzado un arduo proceso de discusión sobre la orientación política del partido. Este proceso, ha resultado en una lluvia de declaraciones desde todos los rincones del país a favor de la construcción de una Alternativa Revolucionaria, de una verdadera y sincera alianza con los trabajadores, campesinos, comuneros y luchadores sociales. Y esto a su vez, ha ejercido su influencia sobre los dirigentes regionales. Por eso, la mayoría alcanzada es una victoria de las bases.

Ya en varios artículos hemos abordado los argumentos de los que plantean un acuerdo electoral con el PSUV, acuerdo que ahora llaman “Bloque Histórico” para barnizarlo con una fraseología gramsciana, pero que realmente se trata de un pacto con los nuevos ricos. Este pacto, que para ser respetuoso con el legado del revolucionario italiano deberíamos llamar más bien Ladrillo Histórico, demuestra el agotamiento de sus proponentes como miembros de la dirección de Patria Para Todos.

Los desencuentros del pasado y los temores del presente

El PPT ha sido un partido que siempre ha luchado desde la izquierda por tener voz propia, incluso si esto en algunas oportunidades los enfrentó con decisiones del comandante Chávez.

En el año 2000, el camarada Alí Rodríguez Araque planteó en la Asamblea de parque central la necesidad de la disolución del PPT para construir el partido único, en lo que además era consecuente con sus planteamientos. Esto llevó a una profunda discusión en el partido, que se saldó en la Asamblea Nacional de Villa de Cura entre el 10 y 11 de abril de 2007 con la salida de quienes entonces deseaban complacer a Chávez y la decisión de la mayoría se apoyar a la revolución, pero sin liquidar el partido.

La historia daría la razón a quienes entonces decidieron no liquidar el partido, pero esto no cayó bien al comandante Chávez. Tampoco fue de su agrado que el PPT lanzara candidaturas propias en las elecciones regionales de 2008, donde el partido llevó candidatos propios en 6 estados del país.

Sobre temas electorales, el PPT también sostuvo opiniones distintas a las de Chávez. Ante la propuesta de reelección indefinida para el presidente, el PPT propuso que ésta debía ser para todos los cargos de elección, algo que después de muchas discusiones fue aceptado por Chávez. Mientras que frente a la propuesta del PSUV de reforma de la Ley Orgánica de Procesos Electorales que eliminaba la proporcionalidad, el PPT fue el único partido de la izquierda que se opuso.

Ahora, si en el pasado el PPT pudo defender su derecho a preservar el partido, pudo tener candidatos propios a gobernadores y pudo luchar por derechos democráticos, ¿por qué ahora algunos compañeros tienen tanto temor a enfrentar políticas que son abiertamente neoliberales, y en cambio insisten en estrategias liquidacionistas? Esto se debe a que hay un agotamiento de varios camaradas de la dirección, a que algunos compañeros se han adaptado a la política de acuerdos y ya no ven el PPT como una herramienta de lucha para conquistar el poder y transformar la sociedad, sino como un trampolín para alcanzar cargos en el Estado. Desde esta perspectiva el poder no es un medio para la revolución, sino un fin en sí mismo.

El antiimperialismo ya no es una excusa

Vimos como durante el gobierno del comandante Chávez el PPT tuvo total libertad de expresar sus críticas y mantener su independencia, sin que eso hubiese significado una ruptura con la revolución bolivariana. Sin embargo, los que actualmente promueven un pacto electoral con el PSUV, señalan que hoy más que nunca Venezuela se encuentra amenazada por el imperialismo.

Ya en la respuesta a Ilenia Medina, señalamos las razones por las que es poco probable que los norteamericanos realicen una intervención militar. Sin embargo, es necesario estudiar si es verdad que hoy hay un mayor peligro que los que enfrentó el comandante Chávez.

En el 18 brumario de Luis Bonaparte, Marx señala que la historia sucede dos veces: una vez como tragedia y otra como farsa. Un ejemplo de esto lo tenemos al comparar a George W. Bush con Donald Trump. Ambos son republicanos y representan lo peor la sociedad norteamericana, pero no son iguales.

Bush, a quién Chávez llamó “el diablo” en la Asamblea General de la ONU, no dudó en sembrar el terror en todo el mundo. Durante su gobierno, y en el marco de una supuesta “guerra contra el terrorismo”, Bush invadió Afganistán y luego Irak (conflictos cuyos resultados repaso en mi libro sobre migración).  No contento con eso, implementó una política de secuestros y torturas por todo el mundo. Si alguien era peligroso para Venezuela era este “diablo”, y sin embargo Chávez denunció públicamente el asesinato de niños afganos, lo que sería una de las razones del golpe de 2002.

Trump en cambio es la historia repetida como farsa. Durante su gobierno, Trump no ha iniciado una sola guerra. Por el contrario, ha pactado su salida de Afganistán con los talibanes, su retirada de Irak y de territorios sirios (abandonado a sus aliados kurdos). En el caso venezolano, Trump intentó formar una alianza del grupo de Lima para que la intervención la realizaran otros, pero sus socios no aceptaron. Es por ello que ha optado por sostener e incrementar las sanciones que inició Obama.

El propio Elliott Abrams ha señalado que: "Siempre es alentador ver a los noruegos permanecer activos y comprometidos (en Venezuela), y si llegamos a una negociación en los próximos meses o el próximo año, creo que es perfectamente razonable que Noruega sea clave en eso." Demostrándose una vez más que para los norteamericanos la única opción que no está sobre la mesa es una intervención, y es más, que apuesta a una negociación.

¿Qué hacer?

Ante toda esta evidencia, hay miembros de la dirección que todavía insisten en promover un acuerdo electoral con el PSUV. Esto, como hemos señalado arriba, demuestra el agotamiento de estos camaradas como miembros de la dirección y su incapacidad de ponerse a la altura del momento histórico para dar un paso decisivo en la construcción de una Alternativa Revolucionaria.

Puede que algunos de estos compañeros hayan sostenido posiciones críticas hacia Chávez, que se equivocó en varias cosas menos en su intención de construir el socialismo. Pero ahora, frente a un gobierno que aplica más bien políticas antichavistas y otras abiertamente neoliberales, son incapaces de comprender la realidad y tratar de transformarla. Se han vuelto conservadores, adaptándose a la política de escritorios, y ahora temen ir a la calle a disputar los cargos que aspiran mantener.

Lamentablemente, se olvidaron de Alfredo Maneiro, quien señaló como romper la polarización (entre AD y COPEI). Se olvidaron de la estrategia de luchar al lado del pueblo para construir una Alternativa Revolucionaria.

Hoy nos toca a nosotros rescatar ese legado. No solo la mayoría de la Dirección Nacional está de acuerdo con la construcción de una Alternativa Revolucionaria, sino que las bases del partido han manifestado su apoyo a esta orientación. ¡Avancemos entonces con esta fuerza!

                 

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