Hegemonía vs Hegemonismo

Empezaremos diciendo que la hegemonía es lo opuesto al hegemonismo. Nada tiene que ver con la política aplanadora que algunas organizaciones revolucionarias que aprovechándose de ser más fuertes emplean para sumar fuerzas a su política. Nada tiene que ver con pretender imponer la dirección desde arriba, con aplicar orden de operaciones como si fuera una institución militar, nada tiene que ver con la imposición de vocerías en organizaciones de base ni con el control de las organizaciones locales y comuni- tarias. Nada tiene que ver, con el acaparamiento de cargos e instrumentalización a las demás organizaciones y nada tiene que ver con la actitud de pretender cobrar derechos de autor a las organizaciones que comparten banderas.
 
No se trata de instrumentalizar y de imponer, sino, de sumar a todos los que están convencidos y atraídos por el proyecto que se pretende desarro- llar. Y, sólo se suma si se respeta a los demás, si se es capaz de compartir luchas y responsabilidades con otras fuerzas.
 
Esto no es fácil porque suele ocurrir que cuando una organización es fuerte tiene a minusvalorar el aporte que puedan hacer otras organizaciones, además tienden a desarrollar el espíritu de secta de una forma exagerada que las ensordece ante opiniones de otras organizaciones revolucionarias y has- ta de sus propios militantes de base, haciéndose vanidosos y prepotentes ante cualquier crítica que pueda generarse.
 
Estas actitudes hegemonistas en lugar de sumar fuerzas producen el efecto contrario, crean malestar en otras organizaciones y en la militancia de base que se sienten manipuladas y obligadas a aceptar decisiones en las que no han tenido partición alguna. Este tipo de actitudes reduce el campo de los aliados ya que una organización que asume esta posición es incapaz de cap- tar los intereses reales de los sectores populares y de una revolución socialista. En ese sentido tiende al caudillismo y al surgimiento de élites políticas y burocráticas que se separan cada vez más de los intereses populares.
 
Por otra parte, el concepto de hegemonía es dinámico, es algo que se alimenta de la sumatoria de todas las prácticas revolucionarias de los sectores populares y de todas las organizaciones políticas de izquierda, abarcando no solo lo organizativo, sino también lo cultural, lo ideológico, el desarrollo de lo teórico-práctico, la democratización de las decisiones y la construcción colectiva del proyecto estratégico que se desea lograr.
 
La hegemonía es dinámica se crea y recrea permanentemente ante las diferentes realidades y problemas que puedan surgir.
La hegemonía constantemente suma más actores de forma protagónica, creando así, un sujeto histórico que sobrepasa la propia organización, siendo esta la única forma de neutralizar y vencer las trampas del poder y del sistema hegemónico capitalista.
 
En este sentido, la hegemonía no se mide por la cantidad de cargos que logre conquistar, ni por cuántas organizaciones de base controles sino por lograr de forma democrática que las demás organizaciones compartan las ideas, líneas políticas y sumen ideas y esfuerzo a la creación y ejecución del proyecto histórico que se desea alcanzar.
 
Cuando una organización ha alcanzado muchos cargos debe estar atenta a no caer en desviaciones hegemonistas, ya que para quien tiene cargos y poder le es más fácil imponer líneas e ideas que arriesgarse al desafío que significa construir colectivamente y ganarse la conciencia de la gente.
 
El socialismo es creación heroica del pueblo.
 
Por Randol Suárez
PPT Miranda/. Parafraseando y desarrollando las reflexiones de
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Marta Harnecker.
PPT: La Izquierda que Puede.
Escuela de Cuadros PPT-JPP

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